Cuando el club ya se estaba
armando, y poseían campo de juego propio, decidieron elegir los colores que
vistiría el equipo. De las "Apiladas" que escribía Ricardo Lorenzo
Borocotó, para la revista El Gráfico, se
tomó el color lila y blanco. Borocotó escribía acerca de un equipo imaginario
llamado Sacachispas que utilizaba una remera con esos colores, los cuales
fueron sacados de unas glicinas que
crecían en el medio de la cancha donde ellos jugaban.
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